El colchón es el rey del dormitorio. Sobre él recae la responsabilidad del descanso y el bienestar. Su importancia está fuera de toda duda. Lo que no está tan extendido, es la elección del modelo ideal.

Mientras que para algunas compras, solemos comparar e informarnos, es muy habitual buscar un colchón sin tener muy claro qué buscamos exactamente. Pensamos que tumbándonos apenas unos segundos podemos sacar grandes conclusiones extrapolando las sensaciones e imaginando cómo será tras pasar muchas horas.

Cada persona tiene unas necesidades y preferencias diferentes por lo que no es aconsejable fiarse de lo que nos cuenten otras personas sobre si es mejor un colchón viscoelástico o uno de muelles ensacados.

Para intentar ayudar, os proponemos esta entrada en la que vamos a repasar diferencias entre tipos colchones y cuál es el más adecuado acorde a  tus necesidades y gustos.

Látex

Destacan principalmente por su firmeza y su gran durabilidad, ya que se mantiene en condiciones óptimas durante mayor tiempo que los viscoelásticos.  Su fabricación impide la acumulación de calor mediante un sistema de aireación, siendo hipoalergénicos y mostrando una alta resistencia a los ácaros.

La parte negativa, evidentemente, es un precio más elevado, mayor peso y un confort menor.

Son ideales para personas alérgicas, excepto a los que sean alérgicos al propio látex, y para aquellas personas que prefieren un material adaptable al cuerpo, menos duro, y que se mueven mucho durante las horas de sueño.

Viscoelástica

Ofrecen un gran soporte y alivian la presión, siendo una opción muy cómoda. Permiten cierta independencia a lo ancho, algo que cobra especial importancia cuando la cama es compartida, acentuándose cuando hay mucha diferencia de peso.

Sin embargo, retienen mucho el calor. Esto hace que sea ideal para personas especialmente frioleras pero no recomendable para personas muy calurosas.

También es recomendable para aquellas personas que por distintos motivos deben pasar mucho tiempo en la cama.

 

Muelles ensacados

Son los colchones de toda la vida, pero no por eso hay que descartarlos. Su evolución ha sido más que notable y tienen muchas ventajas.

Entre ellas, cómo se amoldan al peso, su ligereza y su amplio abanicos de modelos y precios. Son perfectos para lugares cálidos ya que su ventilación es mejor y, al ser más frescos, resultan ideales para residencias de verano.

Por contra, tienen la vida útil más corta y se deben voltear periódicamente para corregir posibles deformaciones.

A día de hoy, es habitual encontrar colchones híbridos que mezclan muelles con los otros materiales buscando el equilibrio y ofrecer más ventajas a un número mayor de personas.

 

Por último, debemos tener muy presente el grado de firmeza. Este depende directamente del peso del durmiente. Para asegurar un apoyo óptimo, habrá que tener en cuenta que a mayor peso, mayor firmeza.

¿Qué colchón prefieres tú?